PIC desbloquea la clave para obtener camadas de gran tamaño y un mayor peso al nacimiento

Las camadas de gran tamaño y un peso adecuado al nacimiento son dos importantes indicadores del rendimiento deseados por la mayoría de las granjas de madres. Las camadas de gran tamaño ayudan a aumentar la rentabilidad y un peso adecuado al nacer respalda ese objetivo reduciendo la mortalidad pre-destete. Además, se ha demostrado que los lechones de más peso al nacimiento presentan una mejor ganancia diaria de por vida y, por tanto, tardan menos en alcanzar el peso de mercado. 

Normalmente, en los mamíferos, un aumento del tamaño de la camada conlleva una reducción del peso al nacimiento. (Es decir, más descendencia en un solo parto significa que la descendencia será más pequeña). 

Sin embargo, PIC ha conseguido romper esta correlación biológica en los cerdos PIC. Se trata de un cambio revolucionario en la industria.

Junto con la implementación de la selección genómica basada en las relaciones, en 2013 PIC empezó a seleccionar según el criterio de “peso del lechón al nacer”. Como se muestra en la gráfica siguiente, PIC está consiguiendo incrementar tanto el número total de lechones nacidos como su peso al nacer.


¿Cómo es biológicamente posible que PIC consiga tanto camadas más grandes como un mayor peso al nacer de los lechones?

En primer lugar veamos qué limita el tamaño de la camada y el peso al nacer. Existen tres factores interrelacionados:
  • Tasa de ovulación e implantación de embriones
  • Tamaño de los cuernos uterinos
  • Eficiencia placentaria
Las cerdas normalmente ovulan entre 18 y 27 ovocitos. Con un tamaño medio de camada de al menos 15.5 lechones, la tasa de ovulación no parece ser el factor limitante para el número total de nacidos. Sin embargo, sobre el día 18 de gestación, se da una pérdida de entre el 20 y el 30% de embriones, mientras que otro 10 a 15% se perderán entre los días 30 y 40 de gestación (Wilson et al., 2000). Las cerdas con un mayor porcentaje de pérdidas son aquellas con una menor capacidad uterina.

La capacidad uterina se puede definir como el espacio disponible en los cuernos uterinos y el grado de vascularización de los tejidos para aportar los nutrientes necesarios para que un feto crezca durante la gestación. Por lo tanto, si la capacidad uterina es limitada, la cantidad de fetos que podrán alimentarse también lo será.

Una alta ganancia media diaria (GMD) en primerizas está positivamente relacionada con un tamaño grande del útero (Tummaruk y Kesdangsakonwut, 2014). Las primerizas de PIC son reconocidas por lograr una alta GMD cuando se alimentan ad libitum. Estudios recientes en matadero han mostrado que las primerizas de PIC seleccionadas como reproductoras poseen una longitud media combinada del cuerno uterino de aproximadamente 342 cm. La supervivencia prenatal está altamente relacionada con el espacio uterino inicial de entre 5 a 25 cm por feto (Chen y Ziuk, 1993). Esta característica de las cerdas PIC de poseer un útero grande es parte del motivo por el cual es posible mejorar el peso al nacer y el tamaño de la camada al mismo tiempo.

El último factor limitante es la eficiencia placentaria. Es decir, si la placenta no se ha desarrollado lo suficientemente rápido como para soportar la tasa de ovulación de la cerda, no todos los ovocitos tendrán el área de superficie requerida para implantarse. Además, algunos de los ovocitos que se implanten pueden no recibir de la placenta la nutrición requerida. Esto se debe al hecho de que los embriones y la placenta se desarrollan a un ritmo diferente (la placenta crece más rápido de lo que tarda en desarrollar una adecuada vascularización), lo que resulta en una limitación temporal de la placenta para nutrir a los embriones. Dependiendo de en qué momento de la gestación finaliza esta limitación, una cantidad de embriones implantados morirá y serán reabsorbidos o bien se desarrollarán hasta cierto punto y nacerán muertos o serán lechones retrasados.

Se ha demostrado que el crecimiento fetal y, por tanto, el peso del lechón al nacer se determina por la aportación de nutrientes de la placenta que, a su vez, viene en gran parte determinada por el grado de vascularización. Se puede plantear la hipótesis de que placentas eficientes en los úteros de mayor tamaño de las cerdas PIC, dan como resultado lechones de mayor peso con una mayor ganancia diaria de por vida y, por lo tanto, menor tiempo en alcanzar el peso de mercado. 

Podemos concluir que camadas numerosas con lechones de peso adecuado sólo pueden conseguirse con cerdas que tengan una tasa de implantación más elevada debido a una mayor capacidad uterina, así como una placenta eficiente. Aplicando la selección genómica basada en el parentesco (RBGS en sus siglas en inglés) así como implementando la selección en base a los pesos más altos al nacimiento, PIC ha podido seleccionar líneas maternales superiores en estos tres aspectos reproductivos, permitiendo así una producción eficiente de lechones con buen peso al nacer, lo que resulta en un sólido rendimiento del crecimiento.

Como pueden ver, el programa de mejora genética de PIC continúa progresando. Nuestro futuro – y el suyo – nunca ha sido brillante puesto que seguimos cumpliendo nuestra promesa : “Nunca parar de mejorar”.